6/20/2006

Hoy pronuncio
la vida en tres segundos,
y de tus seres,
extraigo tu esencia.
que como besos
al aire,
percibo,
con brazos trisoles,
tu luciernaga dorada.

Tu calidéz lacustre
enblandeció al más
cautivo caudillo
de antaño.
y de la vida,
aquel hombre
reducido
a sus huellas
por siglos de historia,
por el bastión
de lo incolume,
y lo indómito del sable.
ya no es hombre,
es sal entre
piedras.

De su tríptico
floreció el arte
entre tus ramas,
negro o blanco
pasionado o desterrado,
cantado
o desencantado.

y entre la vida:
las estatuas
regresaban kinésicas
a su momento histórico.
con racimos
unos de piedra
otros de trigo.
de su ligereza
ocurrió
el reconocimiento natural,
y de tu plasma
fueron rodeados de
trillares de abrazos.
fraternos y rebeldes,
a la lid,
al arauco.

En el otro extremo
del mundo:

las gaviiotas,
que de
rodeado fragor,
iluminaban
tu monumento,
danzaban
sobre tus piernas
de tributa realización,
entre el fino oleaje
propio
de tus encantos.

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