6/20/2006

Sabes?
en mis noches
te ocultas
en mi paz,
siendo de cántaro
de vuelo de ave
de abrazo eterno.

Juntos
íbamos por
la pradera
soñada
y desde
los miradores
del mundo
comtemplabamos lejana
la monotonia
del hombre.

eras real
como inocente
caricia maternal
e
intacta
de luz y sombra
en mi arte.
desde
la esperada
hora del verso,
de histórico
papiro,
reescribias
tu espacio
en el universo

Sumbado
en la vida.

Entre
el sabio don
de tu mirada.

Hoy pronuncio
la vida en tres segundos,
y de tus seres,
extraigo tu esencia.
que como besos
al aire,
percibo,
con brazos trisoles,
tu luciernaga dorada.

Tu calidéz lacustre
enblandeció al más
cautivo caudillo
de antaño.
y de la vida,
aquel hombre
reducido
a sus huellas
por siglos de historia,
por el bastión
de lo incolume,
y lo indómito del sable.
ya no es hombre,
es sal entre
piedras.

De su tríptico
floreció el arte
entre tus ramas,
negro o blanco
pasionado o desterrado,
cantado
o desencantado.

y entre la vida:
las estatuas
regresaban kinésicas
a su momento histórico.
con racimos
unos de piedra
otros de trigo.
de su ligereza
ocurrió
el reconocimiento natural,
y de tu plasma
fueron rodeados de
trillares de abrazos.
fraternos y rebeldes,
a la lid,
al arauco.

En el otro extremo
del mundo:

las gaviiotas,
que de
rodeado fragor,
iluminaban
tu monumento,
danzaban
sobre tus piernas
de tributa realización,
entre el fino oleaje
propio
de tus encantos.

Las palabras
danzaban a tu alrededor,
unas laureadas,
rosas, verdes
de infinito mar,
cautivas,
sentimentales.
todas cantaban,
tu estrellada canción,
manchadas de tu dorado,
soneto de mil voces.

Faltaron…


Tu inefable magia,
se extinguia.
caias
como contraviento
de silueta triste.
los ojos no se te notaban,
eran minúsculos,
inprogresivos.
y, La luna
rogativa,
clamaba a los vientos
sus cadenas marinas.
frágiles,
intáctiles.
por la vida
florecían de paja,
De témpano
Marchitado.

La humanidad,
cíclica,
autómata.
calló.

Los brazos entrecruzados
ya no eran
union,
eran cadenas
desangradas.
“de sangre en sangre,
aumentabas
inconciente,
sobre el arado,
como
tiempo y libertad".

La gota
rebaso el llano,
inundado
quedó,
de escarchada alegria.
el pasto,
en que plasmados
tus innumerables dedos.
acariciaron
los sueños
otoñales,
sobre la extensa
vicisitud humana.
y, los arboles,
orquestales,
desataron
como el más
desesperado de todos,
el rocio
campacho.
con sus largas
Submanos
de lirón
de fósiles,
recorriendo
como nubes viajeras,
las miradas
andariegas,
el descanso
de las especies.


de las nubes
bajaste,
y de sitial paso,
te expandiste,
te ensanchaste,
de flor en flor
de boca en boca,
de cuerpo en cuerpo.


Las palabras
Multiplicadas,
Rebosadas,
Tildaban
el rededor.
nsigne.
cantabas Cálida
como cálida palmera.


Nacia el gesto,
La expresión

la magna
esencia de tu perfume.

6/18/2006

El ave extendia sus alas tricolores
bajo el tormentoso y
acaudalado torrente de aguas
apostado en las
inmediaciones coloquiales
del invernado
paso del inca,
que, de marcado fuego
tiráníco,
hizo motivo y razón de vida,
el reinado de los troncos caídos.

Es la historia de chahuán,
un hombre de cumbres
ermitaño, sólido
frío desplante,
que recorrió
con sus descalzados
pies de pluma,
las inmemoriales virtudes
del tiempo y chamania.
Memorado
En la cruz del sur,
valiente guerrero del ciruelo.
con sus marcadas espaldas
lloraste los desafíos de la naturaleza,
como tu propio secreto,
la insigne sabiduría
del kultrún,
con sus cuatro piernas
de humo
inmolado.

Combativo,
en el campo de batalla,
eras ave rapiña,
y tu canto,
como la sombra
pequeña de estrellas,
que se escondía de mariposa
entre subsuelos
de arcas perdidas,

Ergo:

Te encontró el filetero,
la espada roja,
los truenos.

Porque tu luz fugada
irrumpe inmarcesible
sobre el llano,
sobre cada paraje lejano.
celeste,
rojo,
pardo.
Solo tú,
como el suceso
misterioso
de los sentimientos...

poseias:

la vida,
solo tú en la naturaleza,
junto el rezonar de las aves eternas.
y tu esencia de manto real,
voces lejanas
de rostros inrostrables
marcando la uva,
en todas tus posesiones

Fuiste:

absuelto
de la anacronía terrateniente,
del fuego,
laúd,
sombra obrera,
suspiro eterno.

Serás eternamente
Sobre el candado del Bio-Bio:

el mar que cantó estrellado,
las luces que nunca cesaron,
el ruido de tu negrero,
milodón resucitado.
reflejo fiero
partiendo
la benevolencia inmaculada.
dibujo ararucano autentico,
desaparecido,
presente,
inolvidable,
de carente memoria,
foráneo,
endemne,
marcando el tiempo,
las venas
las pupilas que recuerdan
tu generosa soberbia,
desastre,
torrente adulacion
tu fiereza.


Él es solo él,
y su luna,
los que han de guiar
el destino inmarcado
de futuras aguas,
despojadas de tiranias,
y malogrados cauces de rios.

todo.
fracción,
universo.

vivo pajar,
y soledad lunar
con el mar,
con lo que las palabras
no atraparon
desde los suelos
de piedras y mazas.

con la indiferencia
del mundo,
clasificado de muros errantes
sin expresion de gracia,
sin sentido de gratitud,
sin la trascendencia discursiva

te hirió
tu sangre,
te cubrió,
tu sangre,
te hilaron histórico,
tus hijos.

6/17/2006

Versos a mi Padre.

Es la elección natural de los hechos
lo que me acercó a ti.
desde los altos
te veía con papel y lápiz,
dibujando el estrecho destino
de los hombres en pena,
como en la guerra,
como en la imprescindible caballería.
de fiel devocía,
con tus armarios llenos de sueños.

Resonabas
callado,
en reflexión,
en lirio,
en martes,
en las glorias,
en la pena colectiva.
no fue necesaria tu voz
tan solo el claro
relucir de tus ojos.
tu humildad restrepa
de niño acurrucado
en sus sabanas de largos atardeceres
mirando las nubes,
soñando con ser roca milenaria
en la orilla del paraíso.

fue tu herencia de luna
en la tierra,
la razón
de tus versos mártires
de tus consejos de rayos.
dirigiendo
como sextantes
la dirección de la rosa,
el final de las hojas caídas
el ramillete de ojos sin fronteras
del eterno sencillo poema
que pronunciaste
en el histórico cambio de letras
entre naciones,
infronteriles,
audaces
palpitantes.

Compañero de letras,
amante de la trova social,
a ti hombre de cielo
visceral,
tranquilo y sencillo.
con una mano en el corazón
te vislumbro
de ola sinfín,
Y en las miles de manos esforzadas.

6/16/2006

Pachamama
reluciente de penas,
crazo testigo
de luchas y eternas batallas.
el usurero te manchaba
de oscura rabia,
bajos tus miradores.
fustigó tus mares,
y con su arrieta
atmósfera
de bulas y medallas,
la teñias transparente
intacta,
de mantos de leña,
de alzado brillo interno.

fue solo necesario el oro
que brilla inmune
de sus conchales de greda,
el vastago territorio oceanico,
el amor de sus hijos,
en post de la real labor humana,
para enterrarte vivo,
y olvidarte en boca
de la miscelánea espiga anclada.

tu historia de latigo
aun no ha acabado,
tus ojos empapados
con tu pueblo
guerrero,
naciente, reflexivo,
es azotado de hurto
y falsas imitaciones
de tus orquestales cantos.
tu memoria
no tiembla,
se refugia en la esforzada
mirada de tus trabajadores,
que como termitas de ocanto
liberan su desempeño,
en la zarza.
sobre la tiniebla de represión,
callan de desesperanzas,
se les ha ido,
junto la ilusion,
en sus arcas,
el vivir mas justa y dignamente.

es la mision
de los unidos
brazos en victoria,
y desencotrados reflejos.
aquello era como el pan
en la boca del humilde pueblo,
aquello era como el arbol
empapados de recuerdos,
aquello era el sentido
de nuestras realidades.


Que importancia tiene
si fue la rosa
o el viento,
el fundador de tus cabellos?

Si tu tricolor valle
de versos,
es rocio
que cubre
la eterna mañana
en lo alto?.

o,
que de la destrucción,
extraias
la izada piel guerrida?.



solo sé,
que
recorrias calendarios de arena,
dando
vuelta y vuelta
por la curvatura
del espacio sideral,
que buscabas el paraiso
o
diseñabas etérea
la caricia matinal
del sol?.

todo en ti
es de agua
cristalina.
tu mirada
de barcos naufragados
rodeados
por sencillos objetos
del dia dia.
te ilustró
insignias edénicas
en tus arqueadas
pupilas doradas.

y en ese mar terrestre
en el que te escondes,
ese que buscó
noches, dias
lluvias
desertidades,
magnas montañas,
rubor esquelatico.
absorvió
tus colores rabanales.

fue el conquistador
de largos caminos
con espadas
rubilares,
largar piernas.
el sostenedor de tus lluvias.
cayendo como
en arauco,
sobre sus pechos
el peso historico
de su existencia.

fue necesario
recorrer latitudes
de cuero ovejero.

te encontró...

Eras tú,
naturaleza.

6/02/2006

Sobre
La líbida
Interpretación
De la naturaleza.
la misión terrenal
He de encontrar
En tus expresiones.

Al recordar
El fino galope del mar,
Se incendiaban celestes
Tus manos,
febriles
Dirigían cadenas
A su paso.
Quemando colinas,
De destrucción vestían
Y su estrella,
clamorosa relucía
Sobre el llano.

Por que te impacientabas?
Que te hacia poderosa entre mortales?

de la llamarada
destrucción
Miles de manos
rodearon tu cuerpo.
Parecías tortuga,
diminuta
Herencia.

te indicaron
con flechas,
los prosélitos naturales
y con tus capas,
despojabas sus almas.
Furiosa,
hervías como irisado
aparato convergente.
aquel brillo victimario
de sus ojos,
coartado
de su lecho,
dormía
de pie.
En espera del
De su vasto linaje.

todo fue enjuiciado
en aladas cortes.
bifaciales
trataban
el sentido de sus vidas.
Y de presencia
en los infiernos,
Defendian
La hipocresía,
Desnudando
rios de plata,
Lapislázulis verdes.

Violácea
de seda
Murmuraron
Las mascaras de hierro
Que tus espaldas
Escondian.

Todo en ti
Era secreto,
Todo en ti intacto.

En el alzado cantos de los bosques,
soplabas de azul metal acabado,
sobre la fluvial corriente
del trazado mediterraneo,

Incauta,
provenias de
campos germinales,
y sobre la estatuilla turquesa,
te mecias
infantil,
imperecedera,
desafiante.
te confundian
las aves liberales.
en su desorientado caucaso
sus astros,
sus sextantes.
atonitos
perecieron en el manantial
de buitres
de latigos de arena,
diadema de soles.

y, en eso,
la vestidura brutal
seria tu descanso.
de detenida
dama florciente
en primavera.
versaron irónicas
la flecha pujante
en la corniza
del holocausto punitivo.

quemaron mis ojos.
y en la sombra eterna,
se sumergian
abismales extractos,
como en la vida,
sin tus brazos.

6/01/2006

La creacion de lo infinito.

Tu silueta
escapaba del arbol
y
de su savia,
brotaban raudos
millones de versos.

Yo:
los atrapaba uno a uno
con mis manos.
Se escapaban
atónitos,
violentados,
mimetizados
a la literatura realidad.

De eso:
el sentimiento
brotó transitorio
de luna en luna.
sucumbian
mantos negros
tormentas de azufre,
la mirada vacia
del este.

Al amanecer
armada
de una ardiente paciencia.
te volvias
rosa roja
de tu cara,
de tu camino
estrella de paso azul.

Tú y la naturaleza,
dual creación,
se acariciaban mutuas
rebozadas de
estrecho margen,
sembraban,
la aurora
y de los altos
nombraban la creación
indomable.

Triunfante,
engendrabas
paz,
de tu ojos,
la vida.


Te escribo de desde las alturas,
desde aquel monte más elevado
donde surgen arreboles, y
se logran expresar las sensaciones
mas recónditas del ser humano,
y desde ahi, nombro tus finas
cualidades. las alzaré de los brazos,
de sus proezas, y dibujaré una estrella
sobre tus manos; en señal
de lo magno,
de tu existencia.

Recuerdo:
eras fragmento de estrella
que descendia
por el largo trecho
de la vida,
que irrumpias
como fiera al acecho
en mi alma
y despojabas de mi
mi mas fiel compañero,
la razón.
Extraias sus raices,
como fauna de su mar,
ave sin vuelo.
y entre mortales exponias
aquel material.

Ellos:
en su arrumaco
propinaban mandobles
en señal virtuosa
del ocaso próximo,
entre los dedos
se les iba la poesia,
el silbido eterno,
la real labor humana.

La luz ida,
les arrancaban los dientes,
el mar era despojado
de su espiritu,
calaveras montadas
de lugubre arcilla,
cenizas humanas.

Aquella víctima
de lazo eterno
mugía:
el mundo sin poesia
es cuerpo sin voz,
sin tu presencia
de ave dorada,
sin la generosidad sideral
de tus luciérnagas boreales.
sin tu tierra,
sonrisa de ada.