
En aquellas tierras
donde surgieron alerces,
y especias de los más diversos nombres
engendró un dia,
uno con nombre de mujer.
eras tú,
miel errante,
NATALIA OSORIO,
asi te llamó
el pueblo
sus niños
de vertientes.
de mares,
en el tumulto.
creciendo imantada,
vislumbrándote en la luna,
reflejándote en la ausencia
de un alma en pena.
Fuiste más que silencio taladrado:
corpórea,
lisa,
llana,
incesante.
De pronto:
te ví
tallada en los arboles,
en el opio,
en la rosca brisa vegetal,
en la sonrisa del viento,
en el callado sonoro
atentado celeste,
de signo
que antiguas culturas
obedecen,
para tocar el sol y sus estrellas,
indicando
el paso próximo
a la belleza.
Sigue,
no te detengas,
oía el mensajero leve
de tus vientos.
fue simple.
Tú,
luciérnaga dorada,
estrella que coronó rapel,
brotabas
en los zurcos
de capa montañosa,
Tus frutos,
Tus ojos,
Tu vida entera.
(Versos desde mis penas y mi sangre )...
8/30/2006
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9:02 p. m.
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8/14/2006
He luchado en la busca de los signos
de aquellos naturales,
que a gritos tildaron mi voluntad de hombre
en su máximo esplendor,
cuando me hacia debil como una hoja
o robusto como raíz araucana.
Y,
En ese mar de labios dichosos,
creció la hojarasca
con su paso de viento,
debil azucena delicada,
junto a él,
mantos de eva
en mis rincones inexplorados.
Ahí estaban,
ahí eran,
ahí perecian,
Nunca nadie los vio deshincharse,
nunca jamÁs nadie
los rozó con miradas.
Desdichado,
no eras si quiera
ombligo lastrero.
ignorado
por la doncella
de destello de solar.
No tenias cabida,
El espacio minusculo
Te invadio,
Turbante,
Lascivo…
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8:15 p. m.
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8/03/2006

El momento se acerca
como mínimo fragmento de tiempo
en el que, todo esto acabará.
en que las primaveras
guarden entre sus hojas
voluptuosas,
el destino de un hombre en pena.
y que talvés,
el recuerdo
aceche mis sencillos actos,
pretéritos imperfectos,
entre los que alguna vez
acogieron mis pretenciones
.y tendieron de abnegado sollozo,
no una mano,
sino cientas de ellas.
A los que,
con tarkas turquesas,
se ruborizaron
al ver mi piel pájaro;
deslizarse como llovizna,
desantando la ventisca
en largos tramos.
A los que el viento olvidó
y quienes negaron mi existencia
Al atorado rezonar de las campanas
y su eterna paloma,
que como fuente de victoria
se alzó
de lagos, de rios titulares.
de ti,
eterna iluminada,
de ti,
guajira cómica,
de ti
pequeña comadrona latina,
tus tirantes universales.
Quizás, en la búsqueda
minima,
que queda por recorrer,
se aromatice
mi triste camino,
el vislumbrado recuerdo
a barcarola.
Imperecedera,
vidente,
desesperada,
Abre tus cielos
en los que he de yacer
recostado sobre verdejo pasto,
dame paso al ámbar,
al trigo,
al sueño...
(A la mujer de eternos ojos).
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3:55 p. m.
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