8/14/2006

He luchado en la busca de los signos
de aquellos naturales,
que a gritos tildaron mi voluntad de hombre
en su máximo esplendor,
cuando me hacia debil como una hoja
o robusto como raíz araucana.
Y,
En ese mar de labios dichosos,
creció la hojarasca
con su paso de viento,
debil azucena delicada,
junto a él,
mantos de eva
en mis rincones inexplorados.

Ahí estaban,
ahí eran,
ahí perecian,

Nunca nadie los vio deshincharse,
nunca jamÁs nadie
los rozó con miradas.
Desdichado,
no eras si quiera
ombligo lastrero.
ignorado
por la doncella
de destello de solar.
No tenias cabida,
El espacio minusculo
Te invadio,
Turbante,
Lascivo…

1 comentario:

Anónimo dijo...

Escribes de una forma tan amena, natural y arcaica, en los reflejo que haces de los distintos escenarios liricos, que dan esa sensacion de la nostalgia existencial por la cual parecieras estuvieras atravesando, TE FELICITO..
ANdrea POllinaire G.